LA GRASA SE PIERDE CON GRASA

Aunque no lo creas, la grasa se pierde con grasa. Puede sonar rarísimo pero muchos estudios han comprobado que el consumo de grasas (buenas, por supuesto) ayuda a quemar más grasa de manera eficiente. Y, ¿cómo es eso?, pues yo te voy a explicar:

Las grasas son un macronutriente energético fundamental para nuestro organismo, pues favorecen nuestro crecimiento, mejoran la absorción de ciertas vitaminas (A,D,E,K y carotenoides), proporcionan amortiguación para los órganos, colaboran con el mantenimiento de las membranas celulares, mejoran el funcionamiento y el ambiente hormonal, controlan los niveles de insulina, controlan el apetito, mejoran el estado de ánimo y aportan energía.

Además de esto, se ha demostrado que consumir grasas en las porciones adecuadas, puede ayudar a mejorar composición corporal y a mejorar el proceso de pérdida de peso, y es que al cuerpo le gusta utilizar las grasas esenciales (aquellas que el cuerpo no sintetiza) para producir hormonas y construir la capa lipídica de las células, lo que mejora la señalización y sensibilidad a la insulina, permitiendo un mejor funcionamiento metabólico, y facilitando la quema de grasa y el incremento de masa muscular. Un ejemplo de grasas esenciales son los aceites omega 3 presentes en el pescado, las nueces, las semillas de linaza molida y las semillas de chía.

Ahora, el truco con las grasas está en elegir las fuentes adecuadas, es decir, opta siempre por las grasas buenas y aléjate de las saturadas, y no olvides controlar las cantidades, porque aunque son buenas para perder grasa, en muy poca cantidad hay muchas calorías, así que, como dicen por ahí “de lo bueno, poco”.

Para que tengas una idea de cómo medir las cantidades, una porción de grasas equivale a una cucharada de aceite de oliva o de coco; 30 gr. de nueces, avellanas o cualquier fruto seco que te guste; o a una cucharada de mantequilla de maní o de almendras.

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